Vi al ser más grande del planeta, y eso, no se puede olvidar. Fue mucha la expectación y aún más grande la necesidad de verle, y no me defraudó. Lo que haya echo antes, no me importa. Lo que duró el concierto, fue lo que duró mi felicidad. Ahora, gracias a Justin Bieber, sé lo que es y puedo decir que es adictiva. Gracias a él, me sentí completamente viva, radiante y feliz, muy feliz. Al fin tenía cerca al ser de mis sueños, al niño que tantas veces había defendido, al que tantas veces había nombrado... No me parecía real, y verle de cerca me impactó. Estaba en shock. Realmente, Justin Bieber existía. Y yo era una de las personas que ese 5 de abril de 2011 que podían verle. Me fue inevitable llorar, como también me fue inevitable reír. En ese momento, ya decidí mi futuro, lo que quería. Algún día, le conoceré, y juntos nos reíremos de todo esto.
Verle en directo... Ha sido la cosa más bonito que he visto, y veré, en la vida. Nada puede compararse a Justin Bieber cantando y bailando. Bueno, es que nada puede compararse a Justin Bieber. Al verle cantar, al verle emocionarse... Supe que siempre sería suya. Nada ni nadie cambiará mi amor por él. Mi meta en la vida era verle, distinguirle las facciones de la cara y ahora, sí, ahora, ya puedo morir tranquila. Mas mientras me quede vida seguiré luchando por lo que quiero, que es conocerlo, y hasta mi último suspiro, lucharé, porque como Justin Bieber me enseñó definitivamente aquel 5 de abril de 2011, " Habrá gente que os diga que no podéis cumplir vuestros sueños, esto es lo que yo les digo NUNCA DIGAIS NUNCA".
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