Aquí estamos de nuevo.
Hace dos meses que no escribo nada, y cierto es que necesito desahogarme un poco.
Llevo toda la tarde deseando escribir algo, y ahora que estoy en ello, no se me ocurre ni lo más mínimo... Que...Que típico.
Hum... Creo que empezaré como toda buena historia... Por el principio, si es que acaso yo tengo un principio.
Antes de nada, me haré una coleta. Bien, ya está, puedo empezar.
Estos dos meses han sido... ¿Cuál podría ser la palabra adecuada para describirlos?... Atípicos.
Cuando todo parecía estar en su sitio, ordenado, todas las piezas del puzzle completas... Todo se torció, se dio la vuelta, se perdió...
Han sido dos meses de altibajos, de desesperanza, de gritos y lloros, de dolor soportado en silencio... Pero también han sido dos meses de alegrías, de risas y, por si fuera poco... He vuelto a enamorarme. Mierda. Sí, mierda. Pero ahora no estamos debatiendo eso, más adelante. Todo a su tiempo.
Estrés... El estrés es algo rutinario en mi vida. Sin él, me siento vacía, aunque preferiría no tener que sentirlo. Soy de ese tipo de personas que hacen de nada, un mundo. Pero no es por que me guste, ni porque quiera, es... Es... No sé porqué es. Supongo que hay personas que nacen con más predisposición que otras al estrés. Yo soy vulnerable a él, hay gente que no... Pero no las envidio.
Estos dos meses...No han parado de estresarme. Es más, me estoy estresando por cosas venideras, lejanas...Pero así soy yo. Me tengo que preocupar de todo y de todos, dejando si acaso, algo para mí, pero siempre al final.
También han sido dos meses de verdadera angustia, reprimiendo en mi interior lo que sentía y no podía expresar... Eran y son, cosas de adolescentes, cosas que normalmente los adolescentes comentan con otros adolescentes, pero... ¿A quién se lo iba a comentar yo? Ninguna de mis amigas quiere escuchar lo que yo las tenga que decir. He tenido que sustituir charlas con ellas por charlas con pósters... Ellos siempre tienen tiempo para mí. Lo malo es cuando no tienen respuesta a mi incógnita. Ni ellos ni yo la sabemos. Además, son cosas que me causan cierta vergüenza, cosas que no puedo hablar con un cualquiera... No son malas, simplemente, son cosas que... Bah. El tiempo lo dirá...
Día tras día, he recibido palo tras palo y lo he llevado en silencio. Pedí una tregua, un período de descanso hasta el siguiente palo, pero nada. Era otro, y otro y otro... Y lo sigue siendo. No me da tiempo a recuperarme, cuando recibo el siguiente palo. Ni siquiera puedo pararme a pensar porqué sigo luchando en una guerra que no es la mía. Pero ahí sigo, fiel. Cual perrillo abandonado, que, a paso lento, se acerca a la mano amiga.
Por sino fuera poco con esta lucha interna que yo sentía y siento, otra lucha, no paralela a mí, se desarrollaba y se desarrolla aún en el exterior.
Sin comerlo ni beberlo, simplemente por estar en medio, me ví envuelta, y me sigo viendo envuelta, en una especie de guión de la Saga Crepúsculo defectuoso. Ni uno es un vampiro, ni el otro es un hombre lobo. Ni yo soy una especie de Bella. Ambos juegan en una liga que creen que es la mía, pero están muy equivocados. No puede haber un Edward-Bella-Jacob, si Bella no juega. ¿De qué le sirve a Bella que Edward y Jacob se peleen por ella, cuando ella está pensado en otro, pongamos Seth? De nada, no sirve de nada.Me gustaría hacerles ver que no tienen nada que hacer, que estamos en planos diferentes, que yo soy aquí y ellos allí... Pero no se dan por vencidos. Día tras día, semana tras semana, tengo que aguantar las duras miradas que se lanzan cuando estamos los tres, la tensión que se palpa en el aire... Ellos se miran entre ellos, después, me miran a mí, intentando saber, intentando ser, al que yo mire... Es curioso. Ellos mirándome a mí y yo mirando a otro.Ellos queriéndome a mí y yo queriendo a otro. Es una cadena viciosa.¿A quién querrá, a su vez, el otro?
No, ... no me interesa saber tú vida, yo tengo la mía propia.
No, ... no me interesa las frikadas que me tengas que contar.
Sí,...tú sí me interesas. Y no sabes cuanto.
Tres frases que no me atreveré a decir a ninguno de ellos. Cada uno de ellos, es diferente, cada uno es un mundo... Pero solo uno es mi mundo.Pero para los demás, yo soy el mundo.
No me gusta que me traten como lo hacen, una lucha continua por atraer mi atención... ¿Pero acaso no hago yo lo mismo? ¿Acaso no jugamos entonces, en la misma liga, solo que en diferentes partidos? Si el amor es una liga y yo estoy jugando un partido...¡Árbitro, sáqueme tarjeta roja y écheme a la calle!¡No quiero seguir jugando! No quiero seguir soportando sus miradas cargadas de amor y pamplinadas, no quiero responder a sus detalles, ni que me agarren del brazo, ni que me cojan en brazos,ni que cuando llueva corran a taparme con sus paraguas.¡No quiero nada de eso de ellos! Tampoco quiero que me cuenten lo que hacen, lo que no hacen, lo que les gustaría hacer o lo que hicieron sus amigos. No quiero sus regalos. No quiero oírles decir que son caballeros ingleses y que yo soy su doncella. No quiero ir al cine con ellos ni con sus amigos, no quiero que me cuenten las veces que me echan de menos. No quiero que me digan lo seductora que estoy a sus ojos. Ni que me escriban mensajes a casi todas horas para decirme "Ay, te extraño...". La de veces que he reprimido las ganas de contestarles con "Pues yo a tí no (;". No quiero que se apoyen en mí cuando creen que no les veo, ni que se peleen por sentarse a mi lado en una simple función de teatro.¡No quiero absolutamente nada, NADA, de ellos!
Pero nunca les digo nada.
Nunca.
Y es porque yo, en su lugar, haría lo mismo. Sé lo que es estar enamorado y no ser correspondido. Pero lo que nunca supe es amar, no ser correspondido y tener una relación como la que nosotros tenemos. Ojalá las personas que yo quise hubieran echo la mitad de cosas que yo hago por ellos. Ojalá me hubieran dejado cogerles del brazo, o, simplemente, responderte a una pregunta.
Yo les dejo que se den cuenta por ellos mismos que no tienen nada que hacer, a ver si la herida entonces es menor.
Pero mientras ellos luchan por una causa perdida... Yo lucho por otra totalmente distinta.Él. Si yo para ellos soy inalcanzable, él para mí lo es más.
Ocurrió así, sin más. Jamás lo hubiera pensando.
Estábamos Justin y yo... Y de pronto llegó él.Llegó para quedarse.
No se me había pasado por la cabeza que aquello pudiera pasar.Al principio, pensé "Será algo pasajero, no sería la primera vez...". Pero no. Aquella vez fue diferente. Fue especial. Dije "No puede ser, no lo será". Pero lo fue. Cerré los ojos una noche y a la mañana siguiente lo sabía. Lo sabía y me lo callé.-" No será verdad, no puedo serlo". Fui a asegurarlo y... Ahí estaba. Ya estaba segura. Que si me mira, que sino me mira, que que me pongo que no me puede ver con lo mismo, que vergüenza hacer esto, ¿qué pensará?... Sensaciones, sentimientos, que hacía tiempo que no sentía y que, no echaba, para nada, de menos.
Justin me había proporcionado una absoluta libertad en cuanto a eso... Pero ahora volvía a enfrentarme a mis peores temores. Estaba jodida. Uff... ¿Y ahora qué hago yo? Ojalá se pase pronto y volvamos a esos tiempos... En los que solo éramos Justin y yo... Solo nosotros. Ni Selena Gomez ni Perico de los Palotes. Solo él y yo.Él, su precioso pelo que le caía hacia el ojo derecho, sus canciones y yo. Ni millones de fans, ni nada. Él, el mundo y yo. Pero esos tiempos no volverán... Y eso me entristece de verdad.