sábado, 26 de marzo de 2011

¿Me convierte eso...?

Acabo de romperle el corazón a una persona... Y no sufro ningún tipo de resentimiento.
¿Me convierte eso en un monstruo?
Pensé que, cuando llegara la hora... Se haría más difícil, pero no lo ha sido.
Todo ha brillado por su simpleza.
Sino fuera porque me pongo en su lugar, volvería ha hacerlo... Una, dos, cinco, diez... Infinitas de veces.
Me dice cuanto sufre... Y no sufro ningún tipo de vergüenza.
¿Me convierte eso en un ser sin alma?
Intenté hacerle ver que no tenía nada que hacer,
que todo era mentira,
mas él no quiso creérsela
por no hacer más grande la herida.
Y al final,
como yo ya le dije,
todo se ha vuelto contra él.
Siente tarde que ya nada puede hacer.
Y yo mientras, me río.
¿Me convierte eso en algo odioso?
Me río porque le avisé,
nunca seguí su juego.
Nunca intenté darle
lo que no ha tenido.
Siempre estuvieron las cosas claras.
Intento compadecerle... Mas no puedo.
Algo me impide perdonarle,
y no es mi ego.
No entiende que hizo las cosas mal desde un principio,
prefiere echarme en cara mi mal juicio.
Pero ahí está él,
luchando por algo que sabe que nunca tendrá.
¿Me convierte eso en una obstinada?
Joven y amable,
seductora y admirada,
jovial y afable
así me veía él a sus ojos, mas... ¿Era real?
¿Por qué no puede entender
que nunca hubo tiempo para él?
¿Tan díficil es darse cuenta
de que yo nunca lo tuve como meta?
No quería intentarlo por temor a perderme
pero ya me había perdido mucho antes de empezar.
Siempre supe que lo nuestro
nunca existiría,
mas tú pensaste
en ello cada día.
Y ahora dices que un día me arrepentiré,
y que volveré a estar a tus pies.
Ahora es momento de decir, nunca, pues nunca lo haré.
Es algo de lo que puedo estar completamente segura.
¿Me convierte eso en una paranoica?
Me obligaron a elegir,
todo es cuestión de elecciones.
De dos,
yo me cojo el tercero.
Es mi elección,
ya hiciste tú la tuya.
¿Qué elegiste mal?
Sí, lo sé.
Al igual que yo.
Pero es mi elección y me aferro a ella,
desiste tú de la tuya.
No vas a decidir por mí,
nunca más.
Ahora yo he adquirido voluntad propia,
y voy ha hacer uso de ella.
Ahora, es mi turno.
Y no pienso perder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario