
Ahora sabemos que no sabemos nada.
Ahora que esta estrella se nos ha escapado de los dedos,
como una ráfaga de viento en verano, se nos ha ido de nuestro brazo,
canta nuestras canciones entre las estrellas y danza frente a la luna.
Michael no está pero ningún reloj nos puede marcar el tiempo
ni ningún océano puede marcar nuestras mareas con su ausencia, aunque somos muchos
cada uno sufre individualmente, solo en medio de nuestra confusión podemos recorar
que él fue un regalo para todos.Al menos lo tuvimos.
Para tí Michael

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